El B.O.E. de 2 de abril de 1.986 publicó la Ley 12/1986 sobre regulación de las atribuciones profesionales de los Arquitectos e Ingenieros Técnicos.

Tras algún tiempo de incertidumbre acerca de la interpretación del alcance de las competencias de los Ingenieros Técnicos y Peritos, el Tribunal Supremo ha ido dictando algunas Sentencias que aclaran la cuestión.

De acuerdo con esas Sentencias (de fechas 17.12.97, 26.05.00, 23.10.00, etc.), las competencias de los Ingenieros Técnicos y los Peritos están referidas al estricto ámbito de su especialidad académica (art. 1.1 de la Ley de Atribuciones). La Administración no debe, en consecuencia, admitir proyectos suscritos por un técnico de especialidad distinta a la que aquéllos se refieran. Tampoco resulta aceptable que las Administraciones admitan trabajos en los que no figure expresamente la especialidad del Ingeniero Técnico que los suscribe.

En este sentido debe precisarse -de acuerdo con el art. 1.2 de la Ley y las Sentencias citadas- que las especialidades de los Ingenieros Técnicos Industriales están enunciadas en el artículo 3.5 del Decreto 148/1969 de 13 de febrero, debiéndose considerar tal enumeración de naturaleza taxativa o cerrada, de forma que las atribuciones que la Ley 12/1985 de 1 de abril, da a los Ingenieros Técnicos únicamente son aplicables a las especialidades mecánicas, eléctrica, química industrial y textil, no pudiendo establecer en consecuencia, ninguna equiparación analógica, ni acudir a ningún otro medio interpretativo que pueda llevar a una interpretación extensiva de esas atribuciones a especialidades distintas de las enumeradas.

El artículo 4 de la Ley de Atribuciones acepta que los Ingenieros Técnicos realicen proyectos que versen sobre especialidades distintas de la suya cuando su especialidad resulte prevalente. El sentido de esta prevalencia debe interpretase como lo ha hecho el Tribunal Supremo en su Sentencia de 8 de abril de 1980 entre otras: se pueden proyectar instalaciones y obras distintas no comprendidas en la especialidad propia "cuando, de verdad, sean accesorias de la principal". Si no se trata de un aspecto accesorio, sino que forma parte de la sustancia o contenido esencial de proyecto, se debe exigir la firma de tantos Ingenieros Técnicos como especialidades concurran.